La duda prevalece

Ya existe un ganador, pero la duda prevalece, porque muy pocos quedaron convencidos de la superioridad del Canelo.

Dos jueces vieron la pelea a favor del mexicano Saúl Alvarez y la balanza se inclinó.

Pero el resultado no convence.

El kazajo Gennady Golovkin y el Canelo demostraron, una vez más, que son grandes peleadores. Se enfrentaron en un combate sin cuartel, todo el tiempo tirando golpes en el centro del cuadrilátero, sin que ninguno lograra imponerse de manera clara.

La pelea hubiera sido una copia de la anterior, salvo que esta vez ambos contendientes fueron menos precipitados. Calcularon más su ataque.

Golovkin lució más fuerte que la vez pasada. Pero su velocidad disminuyó. Y su temible pegada se estrelló en la mandíbula de granito del mexicano, quien resistió todos sus impactos sin inmutarse.

El Canelo a su vez tuvo vistosos ataques, aunque la mayoría de sus impactos fueron eludidos por el habilidoso GGG. Pero sí conectó algunos que dejaron huella en el rostro del kazajo, quien terminó con ambos párpados cortados y los ojos amoratados. Pero en ningún momento se tambaleó o dio muestra de resentir el castigo.

La cara del Canelo estaba limpia, salvó la tremenda tajada debajo de la ceja izquierda , producto de un cabezazo.

Los mejores golpes los dio Golovkin. Pero tenía enfrente una pared. El Canelo se fue acomodando hasta encontrar una distancia adecuada para nulificar un poco los impactos de su oponente y poder responder con rápidas ráfagas, aunque fallaba la mayoría de sus impactos.

La pelea volvió a entablarse. Ninguno cedió en ningún momento y los rounds avanzaron sin un claro dominio.

Hubo episodios muy difíciles de calificar, pero los jueces deben otorgar el triunfo a alguno, no pueden dar empate, y en esas apreciaciones el Canelo salió beneficiado.

Al final la estrategia de Alvarez funcionó. Sabía que si no conseguía impresionar a los jueces en el ultimo asalto, la pelea podría quedar empatada o incluso perder. Así que salió con todo, hasta resbaló. Tomó la iniciativa y aunque Golovkin nulificó y respondió el ataque, algo debió impactar a los oficiales para que se inclinarán por él. Cuestión de apreciación. Algunos terminamos nuestras cuentas a favor del kazajo, otros las tenían empatadas. Pero las que contaron, favorecieron al mexicano.

Ya hay ganador y nuevo campeón mundial medio.

Pero ¿cuál de los dos es el mejor?. Esa incógnita prevalece. Y ambos lo saben. El abrazo que se dieron al finalizar el combate, fue un reconocimiento mutuo a su calidad.

Será necesario un tercer encuentro. Canelo está abierto a esa posibilidad. Le conviene por la paga que recibiría y porque tiene a favor su juventud, no es lo mismo tener el ímpetu de 28 años, que el peso de los 36 que ya carga GGG.

Fuente: La Jornada

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