Jorge Luis Borges: un desagravio necesario / Adolfo Gilly

Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires en 1899, allá por este mes de agosto en que escribo estas líneas. En 1960 publicó un breve libro: El hacedor.

En su epílogo dice:

De cuantos libros he entregado a la imprenta, ninguno, creo, es tan personal como esta colecticia y desordenada silva de varia lección, precisamente porque abunda en reflejos e interpolaciones.

En su epílogo dice:

De cuantos libros he entregado a la imprenta, ninguno, creo, es tan personal como esta colecticia y desordenada silva de varia lección, precisamente porque abunda en reflejos e interpolaciones.

sEl hacedor fue publicado en cuidada edición por Alianza Editorial, Madrid, 2005, 133 pp., según el ejemplar que tengo en mis manos. En este agosto de 2018 busqué en librerías un ejemplar. Aquella edición ya no existe. La edición disponible en México, con derechos mundiales en lengua castellana, corresponde a Penguin Random House, con domicilio en esta ciudad de México, en su colección “ debolsillo”.

Ahora bien, en esta edición aparecen erratas y omisiones injustificables. En el índice hay error de numeración de páginas. En el contenido ha desaparecido la última sección de El hacedor, titulada Museo, pp. 119-128, donde deben estar ocho escritos (pp. 119-128) aquí suprimidos, entre ellos el epílogo que antes menciono.

La empresa editora responsable de esta edición debe un desagravio a Jorge Luis Borges y una explicación a sus lectores, aparte de una necesaria rendición de cuentas a quien hoy resulta titular de los derechos de autor de Jorge Luis Borges. Se trata, hasta donde sé, de María Kodama.

En una edición reciente del periódico electrónico Sur se publicó una entrevista a María Kodama: No soy la viuda de Borges, soy el amor de Borges. No es difícil dar con ella en Internet. Vale.

Fuente: La Jornada

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