Ofrenda ancestral

El viento de octubre ya no es el mismo en este rincón del sur del país, la poca lluvia provocó que no todos los campos se pintaran de rojos aterciopelados y de amarillo intenso que año con año llenan de luz el camino de las almas de los muertos para llegar a la visita con los vivos, pero a pesar de las adversidades, indígenas zapotecas de Juchitán, Oaxaca, se preparan para recibir a sus difuntos con el Biye’ o Xandu’, como cada año, el 30 y el 31 de octubre. 

Aunque la pandemia es otro factor en la interrupción de los festejos, las familias zapotecas mantienen viva la tradición del Día de Muertos, pues es el único rincón del país donde la celebración no se hace en los panteones, como ocurre en la mayoría de las comunidades mexicanas.

Aquí, en esta sureña ciudad,  colocan abundante comida (guendaró) , bebidas (guendare’), flores (guie’), velas (gui’ri) e incienso (guxhu bido’).

INTENSO. Con los primeros rayos del sol acuden al domicilio para realizar el armado. Foto: José Luis López

Xandu’ y Biye’

Xandu’ es la palabra con la que se le conoce a este encuentro entre vivos y muertos, que algunos investigadores la han definido como una deformación de la palabra santo, y Biye’, según los historiadores, es una singular celebración enmarcada en el calendario.

Xandu’ es zapotequización del vocablo castellano santo, que proviene del latín sanctorum. Históricamente, antes de la imposición ideológica española, esta celebración se realizaba al finalizar el calendario religioso de los zapotecas que se llamaba Biguie‘.

ARMONÍA. Instalar la ofrenda dura entre 4 y 5 horas. Foto: José Luis López

Armado de figuras

Si queremos seguir la tradición indígena, esta celebración sería Biguie‘, pero si nos adaptamos a lo establecido por la iglesia católica, entonces es Xandu‘, dijo Tomás Chiñas Santiago, integrante de la Asociación Civil Tona Taati.

El Biye’ se realiza con un armado de madera con figuras geométricas que se conoce como Bedxe o tigre, que se coloca en el centro de la casa, en la parte alta, y se adorna con flores de cempasúchil, gordoncillo y cresta de gallo, que se acompañan con piezas de pan y frutas de la temporada.

Además se adorna con matas de plátano y en el piso se extiende un petate donde se colocan racimos de coco, algunos platillos típicos como los tamales, mezcal y en algunos casos cervezas.

 

 

HERALDO DE MÉXICO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.