Las evacuaciones de los cruceros abren otro frente contra el virus

Dos cruceros, uno varado en el puerto japonés de Yokohama y otro en el de Sihanoukville, en Camboya, con miles de pasajeros a bordo, están sirviendo de ejemplo del todavía alto grado de desconocimiento acerca de la enfermedad Covid-19 (provocada por el coronavirus 2019-nCov) y evidenciando la posible ineficacia de algunas cuarentenas empleadas para combatir su expansión. El primero ha pasado de 1 a 454 contagios en casi dos semanas, convirtiéndose en el foco más grave fuera de China. Mientras, el desconocimiento del origen de la única infectada del segundo dispara las alertas sobre un posible periodo de incubación superior al estimado y obliga, además, a localizar a centenares de personas con las que ha estado en contacto.

El Diamond Princess, varado en Yokohama cuando llevaba a más de 3.700 personas de más de 50 países a bordo desde el 3 de febrero, registró este lunes su cifra récord de contagios en un día: 99 nuevos confirmados. Las autoridades niponas decidieron ponerlo dos semanas en cuarentena después de que a un viajero apeado en Hong Kong se le diagnosticara la enfermedad Covid-19 el pasado 1 de febrero.

Desde entonces, alrededor de un tercio de las personas sometidas a un test (454 de 1.219, según el Ministerio de Salud nipón) han dado positivo, un ritmo frenético que todavía puede aumentar. “La expansión del virus ha entrado en una nueva fase”, advirtió el ministro de Salud, Katsunobu Kato. En principio, el aislamiento del barco se pensó para proteger a la población nipona de una mayor propagación del virus. Tras semanas de aumento progresivo del número de contagios algunos países han empezado a evacuar a sus pasajeros.

Estados Unidos fue el primero el domingo, ofreciendo una evacuación voluntaria en la que participaron más de 300 personas. Ya después del desembarco, 14 dieron positivo en el test de coronavirus, y fueron aislados en el vuelo de regreso, de modo que todos los pasajeros deberán permanecer en cuarentena otras dos semanas en EE UU. Canadá, Corea del Sur, Hong Kong y Australia también procederán a la evacuación de sus nacionales y residentes, siempre y cuando no presenten síntomas, y al llegar a su país tendrán que pasar una cuarentena de 14 días. El día 19 debería concluir la cuarentena para todos los pasajeros, con la posibilidad de que se extienda para aquellos que han estado en contacto con los últimos contagiados.

La decisión de retener a los pasajeros en cruceros ha sido criticada por algunos científicos, por el riesgo de contagio que entraña para los ocupantes del barco, sobre todo para los tripulantes, que han continuado desempeñando sus tareas. “Tenemos que asegurarnos de que nos centramos en contener al virus, y no a la gente, y de que hallamos el equilibrio adecuado entre la salud de la población general y la de la gente en cuarentena”, dijo este lunes Sylvie Brand, directora del área de preparación para emergencias infecciosas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Todavía hay muchas incógnitas sobre este virus… Cada hora y cada día aprendemos algo nuevo”, remachó.

La posibilidad de que el periodo de incubación sea superior a 14 días, en línea con un estudio elaborado por hospitales y universidades chinos que indican que este puede durar hasta 24 días, también pondría en entredicho la efectividad de las cuarentenas de dos semanas estipuladas en algunos casos. Así lo sugiere la incógnita sobre el origen del contagio de una pasajera del Westerdam, un crucero con 2.257 personas a bordo, entre ellas cinco españoles, que atracó en Camboya la pasada semana, desembarcando la mitad del pasaje. La afectada, estadounidense de 83 años, dio positivo en el test el sábado, después de que un escáner termal le detectara fiebre al aterrizar en Kuala Lumpur (Malasia) el viernes, donde hacía escala a EE UU. La afectada no había dado muestra de ningún síntoma durante los quince días que el barco pasó en alta mar, ni tampoco el resto de pasajeros o la tripulación.

De momento hay dos hipótesis: la primera, que la afectada estuviera ya contagiada antes del viaje y tuviera un periodo de incubación largo, o que se infectase a bordo, lo que indica que habría al menos otro contagio proveniente del crucero.

Su caso ha disparado una crisis de ramificaciones internacionales: la operadora del crucero intenta localizar a más de mil personas que desembarcaron junto a la enferma. Se cree que cientos han regresado a sus países, y otros tantos continúan en Camboya, entre ellos cuatro españoles, según Europa Press. Otros 233 pasajeros —entre ellos otra española, la quinta— y 747 tripulantes permanecen en el barco, anclado aún en el puerto camboyano de Sihanoukville, a la espera de ser examinados. La mujer voló junto a otros 144 pasajeros del Westerdam, de los que 137 regresaron a sus países el domingo al no mostrar síntomas de la enfermedad. El resto, incluida la mujer y su esposo, que ha dado negativo en las pruebas, están siendo evaluados en Kuala Lumpur.

LA OMS DESCARTA QUE SE TRATE DE UNA “PANDEMIA”

Los casos del nuevo coronavirus en China volvieron a subir este lunes ligeramente, después de tres días de descensos progresivos, y el domingo llegaron a 2.048, según la Comisión Nacional de Sanidad de la segunda economía mundial. En total, han fallecido 1.770 personas en China por el patógeno, y otras cinco en otros países. Hasta 70.644 personas han sido contagiadas.

Pese al “riesgo elevado de que (la epidemia de Covid-19) se expanda aún más”, el director ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Emergencias Sanitarias, Michael Ryan, descartó este lunes en una rueda de prensa en Ginebra que se trate de una “pandemia”, pues todavía no hay una “transmisión comunitaria de alto nivel fuera de China. Todavía no se está dando ese caso”, aseguró.

Por su parte, Tedros Adhanom Ghebreyesus, el director general de la organización —que declaró la alerta internacional en enero— hizo hincapié en que hay aún muchos factores desconocidos de la enfermedad, y urgió a la comunidad internacional a “no desperdiciar la ventana de oportunidad para combatirla. No sabemos durante cuánto tiempo más estará abierta”, advirtió.

EL PAÍS

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