¿Todavía te conviene comprar casa en lugar de rentar?

Las viviendas son una necesidad básica durante toda la vida de las personas. Estas deben adaptarse a las preferencias de cada uno de sus residentes. Actualmente la tendencia de uso es la opción de alquiler durante ciclos temporales cortos.

Rentar un inmueble es una opción flexible, que facilita la movilidad laboral e incentiva el desarrollo de planes de ahorro para adquirir una casa propia o invertir en activos inmobiliarios. Esta solución opera como una opción de adaptación y ajuste al estado actual del mercado de vivienda. Además, potencia la frontera de ahorro que se puede destinar para pagar un enganche hipotecario.

Esta alternativa está correlacionada con el estatus laboral de cada persona, y facilita la movilidad entre empleos debido a que es más flexible que contar con una vivienda propia. También incrementa la posibilidad de ubicarse en residencias estratégicamente localizadas para minimizar tiempos de traslado y hacer un uso intensivo de la vivienda.

Sin embargo, el flujo de rentas no es una inversión, ya que solo es un pago mensual por los servicios de vivienda del inmueble. Si se prolongara esta fórmula residencial por demasiado tiempo estos recursos se podrían destinar para la adquisición de un activo residencial, que efectivamente sí acumula valor y riqueza para los hogares en el largo plazo.

Transitar hacia una casa o departamento propio fija una ruta para acumular riqueza personal, lo que consolida las finanzas personales, la proyección de mejores planes de vida o perfiles de consumo más completos.

Realizar una compra inteligente de una propiedad tiende a incrementar los ingresos corrientes en el mediano plazo. Esta se puede destinar para uso habitual, rentar a otros inquilinos o revender cuando la plusvalía se ubique en el nivel máximo de la zona.

Además, una vivienda propia aporta seguridad al hogar, lo que permite lograr una mejor calidad de vida y proyectar planes realistas a futuro, como financiar la educación de sus hijos o ser un complemento en la fase de retiro de sus propietarios.

También vemos que durante el ciclo hipotecario de adquisición las finanzas personales de los miembros del hogar son más ordenadas y transparentes, lo que incentiva una mayor educación inmobiliaria.

Una casa o departamento propio permite habilitar espacios que mejoran el uso y habitabilidad del hogar. Esto impacta positivamente en la productividad de sus miembros y detona una espiral positiva de calidad de vida y riqueza personal sustentable en el largo plazo.

Actualmente, la democratización del uso de datos e información abierta facilita el proceso de búsqueda, elección y decisiones de compra, venta o alquiler. En la medida que estos facilitadores se consoliden, las personas estarán mejor vinculadas al ciclo inmobiliario.

Por Leonardo González, analista real estate en Propiedades.com

 

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